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miércoles, 23 de febrero de 2011

Reflexión sobre dolores sin clase

Mis padres
Ultimamente me pregunto a mí misma muchas veces, cuándo llegará el día que mi madre se levante sin dolor...
Se supone que tiene la cuarta vértebra desplaza encima de la quinta. Un dolor tratado entre parches de morfina y una decena de pastillas diarias. En mayo de 2010 la remitieron del Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza, al Hospital Gómez Ulla de Madrid.

Para aminorar la lista de espera... Le habían hecho ya dos preoperatorios, y pensábamos que esa visita a Madrid sería la definitiva, donde la operarían y para sino acabar con sus dolores, darle una calidad de vida mejor. Nos desplazamos todos, desde Zaragoza y Valencia... La visita clínica duró escasos 15 minutos.Le hicieron varias preguntas sobre su salud, relacionadas con la depresión. Y basicamente, le dijo que se inventaba el dolor...
Aclarar que mi madre antes de caer en esta enfermedad, trabajaba de limpiadora en un centro de salud local y un chalet de L/V 5 horas. Y que tras meses de baja sin solución a sus dolores, su estado de ánimo bajó y fue tratada con antidepresivos, vamos, como cuaquiera en su situación...
El simpático cirujano no obstante, recomendó a mis padres que ya que habían echado el viaje desde Zaragoza, se diesen una vueltecica por la Feria del Libro, y se comprasen el libro de Carrillo. Que porque en el Hospital Clínico Lozano Blesa, la hubiesen remitido para operarla, él no la iba a operar... ¿El historial clínico de mi madre? En la papelera.
Así que mi madre se pegó 650 Km de viaje en carretera en un mismo día, para nada y lo que le supuso más dolores... Físicos y de moral.

Ya está siendo en la clínica del dolor, ¿Soluciones? Más pastillas... De aquí a nada, todos esos calmantes, no servirán de nada, su cuerpo se habrá habituado a ellos y ya no le "calmarán" el dolor.
Calmarán entre comillas porque hay días, como el de hoy, que mi madre se pasa el día tumbada cambiando de posición cada 20 minutos para ir engañando el dolor.

Antes de navidad le hicieron nuevamente otro preoperatorio, el tercero, con la promesa de que no más tardar de enero-febrero, la llamarían de cirujía.
Mi madre sigue esperando una llamada de aliento, algo en lo que creer que su calidad de vida va a mejorar tras una operación.

Y mientras, tras un crujir de rodillas, un espasmo y quejido de dolor recorre su cuerpo, cuando en televisión debaten sobre el cáncer de mama grado 1 (El más leve) que le han detectado a Esperanza Aguirre, del cual ya ha sido operada y se recupera satisfactoriamente 2 días y a su casa, con el dinero de mis impuestos, y los de mi madre claro.

Y me pregunto... ¿Cuánto vale la vida de Esperanza Aguirre? ¿Y cuánto la de mi madre? ¿Cuántos años ha cotizado "La Espe" a la seguridad social? ¿Cuánto tiempo a estado la ministra en lista de espera? Siempre han habido clases y clases claro...

Y el refrán de "Tanto tienes, tanto vales" me viene al pelo para este hilo.
Y el caso de mi madre, como siempre y para siempre, no es el único, pero es el que me toca, el que duele, y del que puedo hablar en primera persona...
No me alegro de su mal, afortunadamente, su cáncer de mama grado 1 ya ha sido intervenido. Otros, mientras tanto, siguen esperando a que quizás una llamada de teléfono, o una citación clínica, les de esperanzas para seguir luchando... Anhelando tiempos pasados saludables, sin dolor, sin miedo a caerse en la calle cuando sale a la farmacia, al médico o a comprar el pan.

Desde este pequeño rincón, decir que me encantaría que la señora ministra al menos se leyese los informes clínicos de personas que esperan años a ser intervenidos, para tener una calidad de vida, para recuperar su vida. Personas que pagan su sueldo, y personas de las que a mi juicio se ha reido.

Sara Casas

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