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sábado, 7 de mayo de 2011

Otro barco que se va...

Hoy fue un día de aquellos que querer olvidar...

A decir verdad, ha empezado bien, entre risas. Luego he recibido una llamada, que como casi siempre me hace sentir, dijeramos, un poco viva... Sí, viva, es curioso, pero a veces las personas necesitamos sentirnos vivas, saber que hay alguien ahí fuera que dice o hace algo que nos reconforta...
Y estaba decidida a tener un buen día, incluso pensé en hacer una pequeña locura en forma de viaje inesperado... Hasta que las palabras mágicas chocaron contra mí... No hay peor sensación que darte cuenta de lo deprimente que puede llegar a ser tu vida.



Es complicado sentirse comprendid@ ¿no? Pensamos que hay alguien que nos entiende, que sabe qué hacer, qué decir y qué callar cuando estamos jodidos... Pero qué difícil es darse cuenta que quizás no conocen tus necesidades y lo peor es no saber explicarte... No saber hacer entender que nadar en el lago mientras esperamos navegar en el mar nos hace bien...


Dicen que vivir es de valientes, que esperar es resignarse y que hay que echarle narices...

La gente dice y se desdice continuamente y mientras yo intento seguir el rimo de esta sin razón... Mi sin razón.

Llegados a ese punto, yo ya estaba jodida... Muy jodida, y me he visto divagando sobre algo que rebotaba en mi cabeza...


"Todos tienen su vida, su trabajo, su pareja, sus movidas..." A lo que añado:


"Y mientras tú... Tú te quedas esperando que alguien saque un
hueco en el que puedas encajar..."


Un hueco que durante días es inexistente, hueco que intentas rellenar buscando otros quehaceres que te hagan sentirte viv@... A veces es inútil, tanto que llega la noche, recopilas y llegas a la desesperante conclusión: "Otro día perdido".



Espero ese hueco diariamente, y me fustra darme cuenta de que no existe, mientras me dejo llevar por una corriente que no va conmigo pero sigo por no quedarme quieta en una orilla esperando desembarcar.
La sigo porque me hace sentir viva mientras nado a contracorriente, el agua salpicando mi cara no sólo refresca mi rutina...

Y divagando, divagando... Otro barco que se va.


Sara Casas
07/05/2011

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