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domingo, 24 de marzo de 2013

En mis primeros 26 años

Parece mentira cómo pasa el tiempo...

A lo largo de mis primeros 26 años he visto crecer a compañeros de clase, casarse, tener hijos. Y a los mayores que de pequeña me parecían muy mayores, hacerse todavía más mayores. Es curioso cómo se ve la vida desde la perspectiva de un niño.
En mis primeros 26 años, he visto como los años no pasan en balde. Que no está una para según qué tonterías, que es hora de madurar un poquito y ver las cosas desde una perspectiva nueva, más cabal y que los momentos tontunos no pueden nublar la coherencia, ¡Oh diosa! ¡He madurado!
Me he dado cuenta de cómo no todas las lágrimas caen en saco roto y cómo las palabras no siempre son hechos y de que los hechos superan a las palabras.
También he aprendido que no todos los sueños, ilusiones y proyectos salen bien, y que cuando las cosas no salen, hay que tener la suficiente cordura y madurez para afrontar los hechos tal y como vienen, sin demasiado berrinche porque la vida es así, para algunos la desilusión es un estado frecuente.
He visto pasar por mi vida a mucha gente, muchos se han ido, otros se han quedado, gracias.
He descubierto que la familia no sólo se hereda, sino que se encuentra y que muchas veces, no sólo de humanos se compone.
Con mis primeros 26 años he hecho alguna tontería de más, pero también he hecho cosas buenas: Luna, Xé y Alice son, sin lugar a dudas, mi mejor decisión, un motivo más por el que volver a intentarlo, por el que dejar atrás un mal día, y seguir adelante a por el siguiente, porque sí y punto.
También he hecho demasiadas mudanzas me temo, aunque he sabido guardar lo positivo de cada una de ellas, a Luna, Xé y Alice, por supuesto.
He descubierto mil cosas por mí misma, otras prestadas por experiencias de aquellos con quienes empatizo.
En estos 26 años, he tenido etapas de demasiado caos anímico, pero que hoy por hoy, me encuentro en un momento estable, tener una conciencia limpia, ser cada vez un poquito más ética y bioconsecuente ayuda sobremanera a sentirse en paz con una misma.
Me he dado cuenta de que hay ciertos aspectos de la vida en que hay que tener muy en cuenta la salud y la forma tanto física como mentalmente. Que hay ciertos momentos arrebatados por su culpa y que empezando por un estilo de vida saludable, se le puede ganar algún que otro pulso.

Hoy, es el primer día de los primeros 26 años de mi vida, y pienso cumplirlos todos.
Así empezaba de madrugada, con este mensaje en mi muro de facebook. He recibido felicitaciones por allí, por CL, por whatsapp, por twitter, por SMS, por teléfono y en persona. Millones de gracias :D

El día ha comentazo como todos los años:
-Felicidades, aunque hasta "la una" no naciste
-Todos años igual, no me felicites entonces xD
Ha seguido como un domingo normalillo, entre fogones, eso sí, hasta que Alex y Jorge han llegado a casa, el caos, los gritos, las risas, los ladridos han dejado paso a alguna lagrimilla de felicidad en mis ojos. 
La imagen tierna del tía, ¡Adorables!
Es increíble cómo, la sonrisa y la risa de un niño puede hacer taaaaanto bien a un adulto que tiene oxidados sus ganas de juegos.
Por último, he recibido, la felicitación más entrañable, vía audio en whatsapp del benjamín de la familia, Raúl. Un casi inentendible cumpleaños feliz, me ponía en sobreaviso lo que después escucharía amplificado en una llamada de teléfono junto con Diego.



Muero de amor...

Ha sido un día bonito, diferente, llenito de sonrisas.

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