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domingo, 23 de noviembre de 2014

Citas Los Caminantes, Hades Nébula, Carlos Sisí

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Curiosa
... Pese a que elmundo se había ido al infierno. O más bien, pese a que el infierno había ido al mundo.
Este detalle es tan sutil como asqueroso...
La súbita visión de Susana en el suelo, con el cabello impregnado de cuajarones de cerebro y esquirlas de cráneo le asaltó y asqueó inmediatamente.
Bon profit
... Creo que no queda ni un solo insecto en toda la Alhambra. Las larvas de escarabajo que se encuentran en muchos árboles, sobre todo los que está podridos, fueron celebradas con verdadero deleite. Eran como salchichas de diez centímetros de largo. Las hormigas se aplastan para conseguir una pasta, y la sorugas y gusanos se oprimen para sacarles las tripas y limpiarlos de excrementos. La piel de las orugas se deshecha, resulta demasiado peluda. Pero danos unas semanas más -dijo guiñándole un ojo- y encontraremos la forma de hacer paté con ellas.
Ésto es simplemente genial.
...Y entonces la reja saltó por los aires, como la cola prensil de una serpiente pitón. Sus rodamientos le golpearon en la cara con una fuerza brutal y la cabeza se separó de su cuello, saliendo despedida a una velocidad endiablada. Un borbotón de sangre se elevó en el aire como el agua de una fuente.
Una reflexión maja :)
Las situaciones que ponen en peligro extremo la propia vida sacan lo mejor y lo peor de las personas. El instinto de conservación, innato en el ser humano, es un factor determinante para que uno decida proteger su vida por encima de las demás. Es un instinto vegetativo, ancestral, un centinela constante del miedo, que en sí mismo no es otra cosa que la ley de la defensa.
Estos últimos imagínatelo en una peli...
Para cuando ese sentimiento empezó a abrirse paso de manera consciente, la cosa disparó de nuevo, liberando tres proyectiles en ráfaga. Jimmy se sacudió como un alocado muñeco de trapo en manos de un titiritero empapado en alcohol. Surgieron latigazos de carne y sangre en el pecho; y en el cuello, la tráquea se hundió formando un pozo oscuro y deforme salpicado d elíquido sinovial...

... se veía tirada en el suelo, con la cara llena de moscas; una de ellas se paseaba distraidamente por la reseca membrana de sus ojos abiertos.
Brutal, momento: ¡Muérete cabrón!
... Un rayo cegador y grueso como un hombre bajó del cielo nocturno y alcanzó la punta de la vara. La escena se llenó de una luz azulada, y la vara crepitó mientras sinuosas ondas de electricidad la recorrían. ... se estremeció, sacudido por casi dieciocho mil amperios de energía. Sus ojos se hundieron hacia dentro, y su lengua se puso tensa, como una rama negra. El codo flexionado expotó, y el rayo escapó a través del hueso, lanzando una llamarada fulgurante. Mojado como estaba, la electricidad lo envolvió y oscureció su piel, que se rizó como la tela prendida por el fuego.

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